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¡SE HUNDE EL BARCO!

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¡SE HUNDE EL BARCO!

Por: Blanca Páez

Había una vez un barquito muy grandote…..

Había una vez un barquito muy grandote…..

Que no podía, Que no podía navegar….

                Venezuela es el nombre del barco a la deriva en alta mar, sus pasajeros y tripulantes nerviosos deambulan por los pasillos que llevan a los respectivos camarotes, hay incertidumbre. Los tripulantes hacen hasta lo imposible por controlar a todos sus pasajeros, nerviosos buscan alternativas para mantenerse a flote, las alarmas se han encendido, algunos de sus tripulantes han dejado colar la bola de que están a punto de naufragar.

                La cantidad de irregularidades en el barco son muchas, empezando porque la madera con la que fue elaborada la base, los cimientos del barco están a punto de colapsar, el Capitán quien manipula el timón recibe críticas por hacerse del cargo de forma  fraudulenta, producto de la mala gestión de algunos de los tripulantes. A los pasajeros ha llegado la información, todos   sospechan que dentro de los mismos están los culpables, el nuevo capitán fue seleccionado a dedos por el anterior, la  mitad de la base de sus pasajeros no estuvo de acuerdo. Desconfían que ese capitán los saque adelante por las oscuras maniobras al momento de su imposición, este solicita ayuda a la isla más cercana. Pero la elección del  asesor en tierra firme no es la más apropiada, hay intereses oscuros, la codicia y la maldad en este ser tenebroso.

                El Capitán toma el timón con inseguridad, se le nota a leguas que no tiene experiencia, lleva el barco al despeñadero. A veces suelta el timón y deja que otros lo manipulen. Parece retomarlo por momentos, cuando dialoga con otros tripulantes adversos  pidiendo asesoría.  Los Capitanes de pequeñas embarcaciones se dirigen a los pasajeros y otros puertos, solicitando ayuda. Mientras los pasajeros en sus camarotes se encuentran silenciados, solo la escotilla es su ventana al aire, donde ven la oscuridad en la noche y el silencio con  las olas del mar. Algunos tripulantes y pasajeros logran hacerse a la mar, en pequeñas balsas avistan un horizonte. Con miedo se aventuran en otros puertos buscando una salida. Algunos logran el apoyo, no corresponde al de los capitanes de otros barcos, pero sí de los asesores legales. Con pocos medios expresan con sus voces y muestran la realidad al mundo.

               

                El nuevo capitán es un títere más de este Pirata Chiva Blanca, que en su afán por apoderarse de las riquezas está dispuesto a lo que sea para posesionarse del Barco Venezuela. Algunos tripulantes y los pasajeros luchan contra viento y marea, las aguas contra corriente les impiden dar la retirada, aguas nauseabundas les rodean, vientos huracanados  y nubes borrascosas, tiburones de un mismo pozo quieren echarle mano. Los tendidos de la planta de emergencia colapsan, los alimentos están escasos, las provisiones de higiene y limpieza brillan por su ausencia. La tormenta bambolea el barco desde Proa hasta Popa y de Estribor a Babor, el barco está a punto del naufragio, los pasajeros y algunos tripulantes piden ayuda, su comunicación se ha cerrado por todos los flancos, S.O.S Pero la ayuda no llega. Los demás tripulantes creen que el barco posee todavía algunos canales de emergencia, todos los accesos a la comunicación externa fueron eliminados, los botes salvavidas no están disponibles. El barco Venezuela se encuentra aislado  en alto mar, solo, encallado y abandonado a su suerte. En la embarcación todos gritan ¡SE HUNDE EL BARCO!

              

                Como una suerte del destino, una vez pasada la tormenta más grande, surge una ventisca de luz, llega el marine Capitán Miranda en  su embarcación con la ayuda necesaria de todos los pasajeros que habían quedado en tierra y con todos los demás tripulantes que no siguieron al Capitán Bigote, llega sembrando esperanza, encalla y salta  junto con los demás pasajeros, comienza a lanzar cuerdas por todos lados,  junto a varios capitanes de navío logran abrazar como uno solo, todos unidos desde adentro y desde afuera, levantando la embarcación con todas las velas y remos disponibles llevan a Venezuela a  puerto seguro, con las amarras desde todos los botes, balsas y embarcaciones. Todos en el barco observan como el Capitán con toda su cuadrilla saltan al mar en las balsas que tenían secuestradas rumbo al "mar de la felicidad", saben que la misma mano pelùa que sembraron les perseguirá, se dirigen a la Isla donde les espera el Capitán Chiva Blanca, de mala estirpe, quién al no lograr su objetivo no le queda más remedio que declinar en su empeño. Con mal humor recibe a sus nuevos pobladores, puestos ahora a su servicio cortando caña en sus plantaciones. Ahora el timón del barco Venezuela lo dirige el Capitán Miranda, el legítimo. Sus pasajeros navegan felices en alta mar seguros con el nuevo Capitán.  Colorín, colorao este cuento se ha terminados. Gracias  Dios.

FIN

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